Mercury, el gatito de dos patas

Una pareja de Edmond, Oklahoma, encontró un día al pequeño Mercury con tan solo cuatro días de vida, sus ojos aún cerrados y con sus patitas delanteras extrañamente mutiladas. La pareja cree que fue atropellado por las heridas que tenía en su cuerpo. Ante tal situación decidieron cuidarlo mientras se recuperaba.

El minino se mostraba tranquilo y contento y sólo lloraba cuando tenía hambre o quería mimos. Mercury creció y aprendió moverse por sí mismo. Su pata derecha delantera sólo llega a un poco antes del codo y la izquierda un poco más allá del codo pero justo antes de la pezuña. Su pata izquierda trasera sólo tiene una garra, lo que hace que, a veces pierda el equilibrio.

De acuerdo a lo que comentaron sus dueños, quienes al pasar del tiempo decidieron adoptarlo, Mercury aprendió a utilizar sus patas traseras para impulsarse y poco a poco fue manejándose cada vez mejor en todo tipo de superficies, subir escaleras, saltar al sofá… y hacer todas las cosas que hacen el resto de gatos: jugar con juguetes, con otros gatos y perros, dormir en la cama, usar su caja de arena… Mercury cree que es el rey del mundo.  De acuerdo a lo que comentan sus amos en las redes sociales, Mercury no usa la pata delantera derecha, se queda pegada como si fuera un alita, mientras que la izquierda casi no la usa tampoco. «Ni le duele, ni está triste; sino que ama la vida y tiene la personalidad más curiosa».

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mercury 2

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