“Terapia asistida… los animales al servicio de la rehabilitación”

“Existen muchos mitos sobre el efecto de los animales cuando se incorporan a procesos terapéuticos. Hay quienes les asignan un “don” o “poderes especiales” para sanar a las personas, especialmente cuando hablamos de delfines, caballos e incluso de nuestros mejores amigos los perros. Pero eso está muy alejado de la realidad. Los animales de terapia son profesionales que deben ser cuidadosamente seleccionados, educados y entrenados por expertos con conocimientos avanzados, pero incluso eso no es suficiente. Los animales no curan ni sanan nada, es más, en contextos terapéuticos es esperable que los pacientes los rechacen en un principio por miedo, desconocimiento o debido a que son un desafío sensorial potente para quiénes generalmente tienen algún déficit en esta área. Entonces ¿por qué son un recurso terapéutico tan valioso para tratar las más variadas condiciones y aplicables en absolutamente todas las áreas médicas? La respuesta la tienen los profesionales expertos en terapia asistida que los acompañan. Ellos, no sólo se encargan de seleccionar, educar, entrenar y dirigir a estos talentosos animales, sino también saben establecer un vínculo beneficioso entre el perro y el paciente, transformando al animal en un compañero extremadamente atractivo, un modelador o un evocador de recuerdos agradables, en una palabra, en un fuerte reforzador, potenciando todo lo que ellos tienen para entregar como seres únicos. Y todo esto a través de la aplicación de principios del aprendizaje y del análisis del comportamiento.

Pero esto no es casualidad. Los animales de terapia, y los perros de terapia en forma particular, son animales que están seleccionados incluso antes de nacer a través del análisis del comportamiento de sus padres. Además, cuando son pequeños durante el período de aprendizaje más crítico de sus vidas (entre las 4 semanas y los 4 meses de edad) son cuidadosamente desensibilizados a la mayor variedad de estímulos posibles tanto cotidianos como ruidos, texturas, otros perros, autos y especialmente niños, como también a gritos, sensaciones táctiles, movimientos bruscos y muchos otros. Este es un proceso que nunca termina de trabajarse en un perro de terapia. Y cuando tienen una edad un poco más avanzada, se les enseñan todas las habilidades atractivas que desempeñarán en las sesiones con los pacientes.

Y no me malentiendan, existen muchos perros que pueden aprender las habilidades de un perro de terapia profesional; sin embargo, no cualquiera posee la característica más esencial para convertirse en uno de ellos: la PREDICTIBILIDAD de su comportamiento y de sus reacciones frente a distintas e imprevistas situaciones, asegurando de esta manera la seguridad de los pacientes que interactúan con ellos”…

Puedes descargar gratis la revista digital donde aparece la edición completa de la Columna de Opinión escrita por Cecilia Marré, directora de la Corporación Bocalán Confiar  completa … http://www.revistamimascota.cl/revista-mimascota-n1-como-transportar-a-mi-mascota/ 

“… Y nunca olvides que tu perro es lo que tú le has enseñado consciente o inconscientemente… (Cecilia Marré)” 

 

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