Humanizar a las mascotas les hace perder su identidad

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La identidad se crea no se cría. La importancia de la responsabilidad que se adquiere al criar una mascota muchas veces se ve truncada en el camino, donde el instinto maternal o paternal -según la ocasión- supera al momento apoderándonos del animalito y convirtiéndolo en un ser con comportamientos no propios de su especie, sino sólo preocupado de agradar al ser que lo alimenta. No se está teniendo en cuenta las necesidades del animal. Una mala practica que debemos cambiar.

Durante estas últimas décadas las personas se han enfocado en ser profesionales y no en tener familia. Llenar ese vacío con los mascotas quizás no sea la mejor opción, y esto porque en muchas ocasiones los animales se sienten incompletos debemos recordar que no son seres humanos, que tienen otras necesidades físicas y psicológicas. Debemos ser conscientes que humanizar a la mascota es un acto que puede traer consecuencias en la personalidad del animalito, como frustración, ansiedad e inseguridad.

Según expertos, la humanización de los animales es moralmente negativa ya que les impone sufrimientos innecesarios, su identidad se ve disminuida. Estudios de la etología veterinaria consideran inapropiado la imposición de reglas humanas que llegan a ser irrespetuosas con el animalito, situaciones que van desde ‘disfrazar’ al animalito con ropa que lo humaniza aún más, con peinados y maquillajes innecesarios que atentan aún más contra la identidad de peludo.

Mascotas Exóticas

Haciendo una retrospectiva de nuestra sociedad humanizada, tan sólo hace 3 décadas atrás los problemas psicológicos de los perros no eran tan frecuentes, quizás los desconocíamos del todo, ignorábamos o, simplemente porque eran tratados como animales y estaban en espacios grandes. Vivir no es lo mismo que convivir. Las mascotas de ahora viven al interior de hogares, es decir en departamentos y casas de metros cuadrados, donde les es fácil aburrirse y disfrutar de una vida sedentaria, que puede traer consecuencias.

Un perro de la calle se comporta mejor que uno que vive dentro de la casa, su instinto animal lo hace crear su identidad basado en la supervivencia, lo que en su mayoría lo convierte en un ser astuto, comenzando por la búsqueda de alimento y un lugar de cobijo; para ello desarrolla todas sus capacidades. El perro que vive en un hogar -normalmente en espacios pequeños con amos profesionales e independientes que no pasan mucho en casa- no tienen trabajo, no salen a buscar su alimento cada día, y su ejercicio es mínimo y según la voluntad y tiempo del amo. Son mascotas que no tienen un propósito.

Enseñar en espacios abiertos puede ser una muy buena opción y terapia para ambos. Tanto para las mascotas como para sus dueños compartir en espacios abiertos, lugares de esparcimiento, tales como jardines y parques les permitirá desconectarse del espacio en común que tienen ambos que además les permitirá jugar, compartir y por sobretodo aprender uno del otro.

 

#tips_mascoteros

Es verdad que los animales huelen el miedo de los humanos? Los animales no huelen el miedo, pero si pueden identificarlo por medio de movimientos, gesticulaciones y sonidos.

El miedo es una sensación que no tiene olor, pero sí los animales logran identificarlo.

Revista MIMASCOTA

 

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